Éramos muchas pero a la vez una. Nos gustaba salir de fiesta todos los días, nos reiamos de cosas absurdas, cantábamos canciones pasadas de moda, inventábamos bailes que siempre enseñabamos a los demás. Hacíamos cosas diferentes, nos gustaba llegar todos los sábados y comernos el mundo, con los zapatos más altos de la ciudad. Los que no nos querian nos tenían envidia de vernos siempre tan felices. Cuando una de nosotras estaba deprimida haciamos todo lo posible por sacarle una sonrisita y siempre lo conseguiamos. Estábamos para pasarlo bien, pero también para secarles las lágrimas. Siempre estábamos juntas, y siempre lo estaremos.

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